8 años de ilusión

Primera visita a las oficinas de ilusion labs. Un momento mágico

No ha sido fácil, las cosas que valen la pena nunca lo son. Hace 8 años comenzaba a operar ilusionlabs, una agencia de publicidad que ha puesto patas arriba la comunicación de salud.

En medio de una crisis financiera histórica, y en pleno cambio de estructuras, estrategias, roles y prácticas de toda la salud en bloque. Por eso cuando nos hablan de adaptación, flexibilidad y dificultades, nos sentimos muy cómodos.

Todo empezó desde un cabreo. Un tremendo enfado con “la forma” de hacer las cosas. En aquel entonces yo era CEO en España de una de las mayores compañías de Publicidad de salud del mundo. En pocos años había pasado de ser un joven ejecutivo de cuentas, a un más joven director general. Ir rápido no significa llegar antes y tener un cargo implica más responsabilidad que poder. Las cosas no sucedieron como yo preveía y tampoco como plantearon mis jefes. Donde yo quería cambio, ellos insistían en estabilidad. Donde yo hablaba de “digital” ellos imponían la impresión. Dónde ellos hablaban de despidos, yo rezaba por el equipo. Y es que cuando no hay un lenguaje común, un objetivo compartido y una manera diferente de entender la realidad, lo mejor es cambiar de camino.

La historia no acabó ahí. Hay mucho más. Sin embargo no creo que según que detalles, aporten mucho a esta corta historia. Después de 8 años me quedo con lo aprendido, con la experiencia, con lo ganado y con lo perdido. Esto es algo que nadie nos puede arrebatar, el mérito de llegar dando un golpe en la mesa, el de seguir dando empujones a todo aquel que no avance tan rápido.

El cambio no tiene porqué ser bueno, pero el valor si. En esa guerra es en la que nos hemos enrolado desde hace 8 años en ilusionlabs, la de dotar de un sentido efectivo a la comunicación de salud. Para todas las partes, en el sentido más amplio de la palabra, pero en el objeto más concreto de la propuesta.

Quiero concretar estos 8 años en 8 aprendizajes, los cuales han salido a golpe de esfuerzo común, ilusión a raudales y una forma de entender la vida que sin duda se transmite en cada trabajo:

1. El secreto está en la gente

Aquí empieza y acaba todo. La manera en la que te relacionas con el mundo define tu realidad. La manera en la que seleccionas a la gente que te rodea, cómo interactúas, lo que transmites se llama cultura.

Sin una cultura fuerte, no hay fortaleza de compañía. Al final una empresa no es más que un grupo de personas trabajando `por un objetivo común. Es el grado de colaboración entre individuos lo que marca la diferencia entre proyectos. Es esto precisamente lo que tratamos de crear hace 8 años, un proyecto donde cada uno de sus miembros pudiese aportar, aprender y desarrollar mejores ideas. Un espacio de trabajo horizontal donde los departamentos se entremezclasen con lo más importante: sus proyectos.

Centrar una gestión en la gente conlleva confiar, delegar, respetar e impulsar a sus individuos. Si de algo estoy orgulloso es de trabajar con la gente con la que trabajo, con que cuando ilusionlabs ya no sea su proyecto de futuro, sin duda marque los límites del mismo

2. Piensa en una utopía, no en una empresa

Cuando pensamos en crear una empresa, por lo general tomamos modelos de otros. Sea por falta de creatividad o por evitar problemas, este modo de emprender tiene el límite que pusieron sus creadores. Siempre he pensado que lo bueno para los demás no tiene porqué ser bueno para mi, y por lo tanto también el modo de tener éxito.

Por eso, tener una cultura propia es algo importante, porque ante la duda, tienes claro lo que eres, lo que buscas y cómo actuar ante las circunstancias. De  hecho, este fue un pilar tan importante que con ello creamos una de nuestras campañas. Una cultura que lo cuestiona todo y que nos define a cada paso. Por eso, al crear tu propio proyecto,  es importante no pensar en modelos de terceros, si no luchar por tu propia utopía.

3. Escuchar no es lo mismo que entender

Nuestro trabajo es  transversal, está en varias empresas, a diferentes niveles, con distintas necesidades y multitud de soluciones distintas. Si algo hemos aprendido en 8 años es que por mucho que escuchemos, a veces no se dice nada.

Palabras genéricas, contextos parecidos y una uniformidad en la forma de expresar necesidades hacen que cada vez sea más complejo detectar sus problemas. Tener un buen brief, es algo que diferencia a una agencia de otra. Un briefing debería ser proporcionado por una marca, pero interpretado por la agencia. Y es ahí donde hemos destacado, en la manera de entender las problemáticas, los contextos, empatizando con la marca en lugar de criticarla.

Analizar, investigar, interpretar y entender, son procesos muy activos en nuestro día a día, dónde buscamos tener una visión diferente que aporte nuevas soluciones. Porque para aportar a un mercado no basta con escuchar lo que te pide, tienes que comprenderlo y eso sólo se consigue siendo parte del mismo. Esto es algo que comprendimos hace un año al crear junto a ideagoras, el proyecto Healthcare creators una comunidad centrada en impulsar la creación de contenidos de salud.

Esa es la clave, ser parte para entender incluso mejor que tus clientes, los contextos donde actuar. Sólo así se pueden ofrecer estrategias que conecten marcas con su mercado de manera natural, aportando valor y reduciendo el ruido.

4. El tamaño importa.

El tamaño , condiciona factores decisivos como la comunicación, la interacción, el tiempo de reacción, la calidad de ejecución, la capacidad de evolución, la inversión, la relación con el cliente… y cómo no los costes

A la hora de generar un servicio tienes que decidir entre hacer menos y excelente o mucho, pero mediocre. Nosotros decidimos que la primera opción era la única capaz de dejar huella. El tamaño de una agencia puede cambiar con los años y no depende del número de personas, si no de la envergadura de los proyectos. 

Si algo tenemos claro, es que sólo queremos desarrollar proyectos de los que sentirnos orgullosos, porque lo hacemos es una representación directa de lo que somos. Lo importante no es cuánto ganas, cuántos sois o que cuentas llevas,  lo importante es estar a la vanguardia, marcando el camino, ser una referencia, el lugar donde todos miran.

5. La competencia es sana

La competencia nos hace mejores, mas fuertes y en parte, nos define como empresa. Gracias a que ellos son como son, tú eres como eres. En este contexto existen agencias de salud realmente excelentes, que cada vez que toca competir contra ellas, los medios, la actitud y las ideas se agudizan de manera especial. Con este tipo de competencia nunca pierdes, por que si no ganas el concurso, obtienes un aprendizaje muy valioso para el avance de tu creatividad.

También existen otro tipo de agencias que representan todo lo contrario; el desprecio, la arrogancia, las malas prácticas y la incapacidad de mejorar ya que en realidad desprecian lo que hacen. Este tipo de agencias quieren hacer lo que hace tu agencia, cómo y con quién, cuando lo importante es el “por qué”. Su ceguera es tan grande como su ego, creen que el mercado es suyo y que no tienen nada que aprender. Lo curioso es que, esa es la definición de necio.

En cualquier caso, centrarse en aportar, en aprender, en colaborar y en hacer de este mercado un ejemplo de publicidad es lo único que nos llevará hacia adelante. Por eso creo que la competencia es sana, porque genera comunidad, no absurdas asociaciones que pretenden auto-proclamarse “la referencia”. Tiempo al tiempo.

6. Sin filtros

El miedo es el cáncer de cualquier empresa, y la honestidad es el mejor tratamiento. Se habla mucho de la capacidad de la gente para ser asertivos, tener inteligencia emocional y tratar en positivo los problemas. Sin embargo para que esto suceda, antes hay que reconocer que existe un problema y esto no se hace con paños calientes.

Hace años nos dimos cuenta que si nos andábamos con rodeos cuando algo andaba mal en la agencia, perdíamos mucha energía, tiempo y dinero. No se trata de ser grosero, tan solo de decir lo que anda mal para que, entre todos podamos buscar una solución. No es la primera vez que colaborando con algún equipo grande, nos encontramos con demasiadas muestras de afecto, demasiados giros lingüísticos y demasiadas retórica para decir una sencilla frase: esto no funciona.

La valentía tiene que ser parte de nuestro trabajo, dentro y fuera de la agencia. Pero claro, la valentía para ser honestos es una actitud, un valor, una forma de ser.

7. La insatisfacción es la gasolina

Lo importante no es el destino, si no disfrutar del camino. Veo demasiada gente en este mundo que no le gusta lo que hace, sólo el resultado del mismo. No puedes amar esta profesión si no te gusta todo el proceso. Subidas y bajadas, problemas, angustias, demasiadas incertidumbres y muchas noches sin dormir.

A eso hay que sumarle que en el 99% de los casos, nunca te convence el resultado de tu trabajo. Nunca es suficiente, siempre lo puedes hacer más y mejor. Esto, es una condena, pero también un gran regalo. Nosotros amamos este proceso y creo, qué es lo que nos ayuda a estar siempre vivos, siempre curiosos, siempre insatisfechos.

Cuando llegas a algún lado, tan solo sabes que tienes que volver a empezar. La insatisfacción es un combustible muy poderoso, muy doloroso pero también muy divertido.

8. Paciencia

Nada importante sostenido en el tiempo, se ha conseguido rápido. Cuando comenzamos ilusionlabs, teníamos muy claro que nos costaría mucho esfuerzo, mucho dinero y más tiempo.  Es el paso el paso de este último el que deja a cada uno en su lugar.

Por eso no pretendemos ser como otros, analizando cada trimestre ( que también), medimos nuestro progreso en función de la calidad, complejidad y envergadura de cada proyecto, y eso da una perspectiva muy conciliadora con la realidad.

Es imposible pensar en el futuro cuando solo apagas fuegos. Y veo demasiada gente inteligente que avanza  por impulso. Hemos dedicado grandes cantidades de tiempo a tratar de configurar los posibles escenarios de mercados, compañías, productos y contextos. No se trata de predecir el futuro, pero sí de tener una dirección, un lugar donde confluyan con tus valores y objetivos. De ese modo no te conviertes en algo que en el futuro puedes lamentar.

La paciencia es el arte de manejar los tiempos con una perspectiva clara y esa perspectiva, se construye cada día.

8 años, pasan muy rápido aunque es tiempo más que suficiente para que un mercado cambie , para explorar nuevos territorios, crear nuestra propia audiencia, para marcar el paso, incorporar nuevos servicios, y estar muy atentos en lo que está por venir. En ilusionlabs sabemos muy bien a lo que nos dedicamos, pero no tenemos ni idea de lo que nos depara el futuro. De lo que sí estoy seguro, es que nos adaptaremos con la misma agilidad, energía, con la misma cultura y con mejores resultados.

Porque aunque algunos nos llamen soñadores, al final somos nosotros, los que pasamos noches sin dormir.

…sigo