Hasta que la burocracia nos separe

Es indudable el papel que desempeñan las compañías farmacéuticas en la sociedad del sXXI. Más aún, cuando en sus manos está el compromiso de la investigación y el desarrollo de soluciones para nuestra salud. Una responsabilidad que ha hecho de estas empresas los grandes protagonistas empresariales del sistema, generando cambios mucho más profundos que cualquier tecnológica. Su éxito, su modelo, su sistema, se ha visto mejorado, controlado y supervisado dando como resultado los medicamentos más avanzados de la historia. Han mejorando la esperanza y calidad de vida de nuestra sociedad, sin embargo este hito, se ve empañado en algunos casos por una gestión empresarial, que no ha sabido responder a un crecimiento exponencial generando sistemas que paralizan, en vez de impulsar su crecimiento.

Se entiende el control. Hablamos de salud. Se entienden los límites, lo que comercializan requiere un conocimiento profundo y específico. Se entienden las estructuras, han de adaptarse al continente, país, region, patología, circunstancias… y ello requiere un gran trabajo en equipo.

De algún modo cuando una empresa ha tenido cierto éxito comercial con algún producto o servicio el primer reflejo es repetirlo

Sin embargo muchas veces parece que la rentabilidad de estas compañías empaña su capacidad de innovación. No me refiero a la innovación de producto (esta depende de las estrategias globales) , si no a la “otra” innovación, esa que empieza con pequeños gestos y que poco a poco transforma de manera definitiva una organización.

Y es de eso de lo que quiero hablar hoy de organizaciones. Porque a veces lo que reflejan es “desorganización”. Una imagen que parece traspasar los límites de las sensaciones para convertirse en un problema real. Cuando una organización se mueve entorno a su burocracia en lugar de su cliente, es cuando los problemas aparecen.

Mi punto de vista como consultor, es privilegiado. Estoy en contacto con las principales compañías biofarmacéuticas, cada semana tengo la fortuna de reunirme con una media de 6 de ellas, en distintos niveles de su estructura. La sensación que muchas veces me queda la sensación de que hay muy poca flexibilidad.

Vivimos en una sociedad que acelera cada vez más su evolución social, sus necesidades, sus problemas, sus aspiraciones e inquietudes. De algún modo cuando una empresa ha tenido cierto éxito comercial con algún producto o servicio, el primer reflejo es repetirlo. Pero lo que hoy funciona, posiblemente deje de hacerlo mañana. Esa es la base del fracaso, mirar hacia otro lado y cuando las cosas se ponen feas, mirar hacia atrás.

La burocracia generada por las grandes organizaciones, pese a ser altamente necesaria, no evoluciona a la velocidad de sus clientes puede convertirse en una residencia constante en el alcance de sus objetivos.

Estoy seguro que las inversiones que la industria farmacéutica realiza en consultoría empresarial, han dado como fruto unas estructuras optimas para cada organización. Sin embargo muchas veces lo que se ve en un ppt es precioso y confrontar la realidad empieza por comprender a las personas que ejecutarán esos planes. La burocracia

Cuando se priorizan a las personas, la burocracia se transforma en una herramienta tan flexible, se convierte en servicio y este concepto, lo cambia todo.

Al hablar de burocracia, inevitablemente tenemos que hablar de Karl Weber. Weber centró gran parte de su obra su estudio de la burocratización de la sociedad. Sin embargo Weber no tenía tantas esperanzas en la burocratización del mundo. Valoraba la libertad, la amplitud de miras y la flexibilidad tanto individual como colectiva, pero en principio no podía poner objeciones a los códigos burocráticos por ser necesarios. La burocracia era «formalmente el medio más racional conocido de mantener un obligado control sobre los seres humanos. Es superior a cualquier otra fórmula, en precisión, en estabilidad, en rigor y en su fiabilidad» y sin embargo su exceso ejerce el efecto contrario.

Personalmente estoy muy de acuerdo con Weber, la burocracia es necesaria, pero imponiendo las prioridades, no sus mecánicas.

Cuando la burocracia paraliza, enfrenta y complica lo difícil, es que no se está aplicando de manera adecuada. Este tipo de burocracias es muy visible a diario en proyectos de todo tipo. El lamento más escuchado en muchas organizaciones es: “Este proyecto es fantástico, lo puede cambiar todo, sin embargo defenderlo internamente me va a costar más esfuerzo que desarrollarlo y no voy a darme contra un muro“… y esto es un cáncer para la empresa.

¿Quien no ha escuchado esto alguna vez? o peor ¿quien no lo ha pensado? si es así, es que la organización en la que se desarrollan lo hechos ha impuesto su burocracia a la realidad de un mercado.

Cuando una empresa, decide priorizar a las personas, adelantarse a las necesidades, aportando un valor real, transforma la burocracia en una herramienta tan flexible como ligera. Las burocracias se convierten en servicios y este concepto, lo cambia todo.

Este tipo de burocracia conlleva un cambio y este, es el mayor temor en de los seres humanos. Cambiar el modo en el que se hacen las cosas, te da la sensación de falta de control y esto da miedo, creando al menos 4 tipos de resistencia. El cambio a las burocracias dinámicas, delgadas, las que se convierten en servicios y no en puro control, puede generar un cambio estructural a todos los niveles. Sin embargo también puede provocar un rechazo que se lleve todo por delante:

  1. Un rechazo que empieza desde el más alto nivel, al no compartir una visión. En estos casos no hay muchas opciones cuando la dirección de una empresa decide adoptar una visión con la que no estamos de acuerdo, solo caben dos opciones, adoptarla o salir de la organización. Lo que queda entre medias es nocivo para todos.
  2. Una resistencia al cambio de contexto que altera los derechos adquiridos. Un modo distinto de hacer las cosas conlleva a un cambio de roles, en el caso de la implementación de las burocracias dinámicas, donde la meritocracia impone sus criterios, se enfrenta al modelo del tiempo, ese en el que cuantos más años llevas en una organización más poder adquieres. (Este modelo por cierto, también heredado de las estructuras militares). Un cambio de contexto donde las estructuras se reducen y los procesos se flexibilizan, expone el trabajo y la valía de cada persona y donde ya no valen excusas para aportar lo mejor de cada uno. Esto, no gusta a todo el mundo al perder el protagonismo, el poder y la excusa del cargo
  3. Otra barrera es la resistencia al riesgo y esta es una de las más nocivas. El error no es algo que se premie habitualmente en las grandes organizaciones. No digo que se castigue, pero si alguien hace una pifia, tiene sus consecuencias. Este causa-efecto, es la manera más fácil de grabar a fuego el miedo al riesgo en las personas que trabajan en una organización. No se puede exigir innovación, cambio y riesgo cuando el fracaso de estos factores conllevan un castigo implícito o social.
  4. Y es esto último, la falta de riesgo, la principal causa a la resistencia al liderazgo. Tomar la iniciativa, asumir decisiones, hacer que las cosas se muevan, generar energía positiva, inspirar… no es algo que pueda hacer un ppt. Es algo que hay que vivir, luchar y trabajar cada día de la semana. En un conjunto de resistencias, esta es la más peligrosa ya que genera inercias, más burocracias y muchas más consecuencias. El liderazgo no es un valor, no es una actitud del core business, es una obligación moral para con la empresa y uno mismo. Si encontramos excusas para no asumirlo, es un mal síntoma.

La paradoja llega cuando al hablar con los los diferentes equipos de trabajo, queda claro que la actitud existe, hay ganas, talento y cultura para un cambio más centrado en las personas. Son ellas las que demandan un cambio para impulsar sus empresas. El talento existente en la industria farmacéutica española, es uno de los más competitivos del mundo. ¿Por qué seguir agarrándolo con un collar prieto?

Los sistemas burocráticos han ayudado a las grandes organizaciones a avanzar de manera significativa, pero en un mundo donde el cambio se escribe a cada paso, la flexibilidad y la velocidad son cualidades necesarias en la burocracia. Si esta no cambia para convertirse en un servicio de valor, paralizará por mucho la propia organización. Y tened por seguro que como ha pasado en otras industrias, pronto aparecerá un modelo, una empresa un concepto con “otro” modo de hacer las cosas, que no solo cambiará el panorama comercial, se lo llevará todo por delante. La innovación comienza por flexibilizar los sistemas de decisión, o al menos, hasta que la burocracia nos separe.

…sigo