Más allá de los premios

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Todavía estamos embriagados con los premioso recibidos. Los ASPID, un año mas (y van diecinueve), vuelven a tomar el pulso a las vanidades de la publicidad de salud. Un único acontecimiento donde agencias y clientes dejan ver sus intimidades a cambio de la aprobación de todo un sector representado.

Reconozco que nunca fui muy fan de los premios. Una vez escuché a un gran publicitario decir que los premios son como “el abrazo de un padre”, refiriéndose a que lo que se busca con ellos es el reconocimiento de tus compañeros, cuando lo que en realidad se necesita es el reconocimiento del cliente y por lo tanto resultados (…y no puedo estar más de acuerdo). Pero no seré falso, al final caemos la mayoría, de hecho empecé a presentar piezas el primer año que nació Ilusion labs, y hasta hoy no hemos dejado de estar en lo primeros puestos del ranking de agencias premiadas. Aquí estamos todos (una vez más), mostrando nuestros trabajos más notorios, nuestros éxitos y mejores sonrisas. La cara bonita de una industria que lucha por reinventarse cada día.

Cualquiera que no esté en el ambiente observará muchos brillos, lazos y demasiadas notas de prensa hablando de los primeros en número de premios, los primeros en puntuación, o los primeros en llegar… Con los resultados de los ASPID, a veces me pasa como con las elecciones, solo veo ganadores.

Sin embargo hay algo más allá de los premios. No cabe duda de que son una excelente plataforma publicitaria y, como publicitarios, somos los primeros en utilizarla y en saturarla (no aprendemos de nuestros errores). Y es que no existe, a nivel nacional, otra forma de medirnos los egos. A nivel internacional existen los Rx, los Lions, los Global, pero no son ni tan accesibles ni tan visibles de forma inmediata para nuestros clientes como los ASPID.

Es precisamente de eso de lo que quiero hablar hoy. No tenemos reparo en mostrar nuestras joyas, nuestros éxitos, las cosas bonitas, pero lo de lo que nadie habla es que de lo que realmente vivimos es de los trabajos rutinarios, de cuentas sin glamour, sin “multichannel strategies”, tan solo marcas que se construyen poco a poco, con tiempo, paciencia y mucha entrega. Son esas marcas las que extraño en los premios. Menos pomposas, menos llamativas, pero siempre mucho más influyentes. Son las verdaderas marcas, las que se construyen a 10 años vista.

“Con los resultados de los ASPID, a veces me pasa como con las elecciones, solo veo ganadores”

Como responsable de una agencia de publicidad, os confesaré que tengo un sentimiento dual. Por  un lado sé que clase de trabajos pueden resultar premiados. Siempre que tengas algo “nuevo”, algo muy ambicioso o algo muy notorio, tienes las de ganar.

Está claro que nos sentimos muy orgullosos de nuestros trabajos, pero me siento mucho más orgulloso de otro tipo de trabajos: de aquellos que no llaman tanto la atención mediática, pero que sin embargo pieza a pieza, ladrillo a ladrillo construyen su marca a largo plazo. Me siento orgulloso de poder trabajar con algunas de ellas, ya que no se fijan tanto en el Show, si no más bien en la estrategia y en los resultados. Si de verdad quieres saber lo que es publicidad, éstas son las marcas con las que tienes que trabajar.

Siento orgullo por seguir trabajando con marcas desde nuestros comienzos. No solo coinciden con el perfil anterior, también tienen algo único y es que trabajan con personas, con sus proyectos y pasiones. Exigen, aprietan, pero también saben escuchar y evolucionar de la mano de su agencia.

“Estoy orgulloso del trabajo diario, de las rutinas de los protocolos, de los correos, de las llamadas. De visitar al cliente cuando haga falta. Son esas cosas las que te hacen disfrutar del resto. Sin ellas no seríamos lo que somos”

Siento orgullo de todos los pequeños clientes que no facturan cientos de miles de euros, que no cierran presupuestos anuales y que no tienen procesos de compra. Tan solo te piden ayuda cuando la necesitan. Individualmente, si solo te fijas en la facturación no representan gran cosa, sin embargo son estos los que sostienen la economía de las agencias, sus gastos fijos y su viabilidad, ya que la suma de unos cuantos “pequeños” clientes suman muchísimo más que uno grande. Quien los desprecie, o no se conoce, o sencillamente peca de pedante.

Estoy orgulloso del trabajo diario, de las rutinas de los protocolos, de los correos, de las llamadas. De visitar al cliente cuando haga falta. Son esas cosas las que te hacen disfrutar del resto. Sin ellas no seríamos lo que somos.

Me encanta poder seguir atreviéndome a plantear proyectos valientes, no sólo a las grandes marcas, también a las pequeñas. Sabes que tienes muy pocas posibilidades de avanzar, pero también sabes que es esa la responsabilidad de la agencia, la de empujar hacia adelante las estrategias de tu marca.

Pero lo que me sigue quitando el sueño cada noche, lo que me hace levantarme por las mañanas y seguir avanzando es sin duda mi gran orgullo: trabajar con personas a las que es inevitable admirar. Personas con las que convives en la oficina, con las que tomas café, discutes, ríes. Esas personas son la razón y el corazón de lo que hacemos.

Más allá de los premios, las luces, las fotos, las notas de prensa y los tweets, queda lo principal, la base, nuestro suelo y columna vertebral. Es tan importante mostrar los éxitos como nuestra rutinas y esfuerzos diarios por construir marcas, ya que ése es nuestro valor como empresas.

Nosotros llevamos ya cinco años haciendo vibrar el marketing en salud, no sólo a base de grandes proyectos, también de multitud de pequeños. Por eso queremos agradecérselo a todos nuestros clientes, tanto a los de siempre, como a los que están por venir.

Por que más allá de los premios, están las personas. Gracias.

*NT: artículo publicado originalmente en la revista PMFarma en su número de Julio de 2015

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