Conversaciones con Emilio Moraleda: los retos del directivo actual

Pocas veces somos capaces de ponernos en la piel del directivo. Quizás porque son fáciles de admirar, criticar, odiar o ignorar, su trabajo está expuesto más que ningún otro. De ellos depende el futuro de los productos, proyectos y compañías. Estos puestos de responsabilidad están reservados para los buenos, pero mantenerlos en el tiempo es solo para los mejores.

Se nos hace muy difícil conocer verdaderamente de cerca a este colectivo, porque precisamente no hay un camino para ser un directivo. Tan solo se trata de ser excelente cada día, incluso cuando nadie lo va a ver o sentir. Los grandes directivos tienen bases éticas sólidas, saben lo que es un equipo, el valor de una marca, la fuerza de la pasión, confrontar un problema y sobre todo, saben lo que es ser consecuentes con sus palabras.DSC_2904

Este mes tengo la fortuna de publicar en PMfarma una conversación con el que a mi parecer es “el” referente como directivo en la industria farmacéutica de este país: Emilio Moraleda. Tras presidir Pfizer, compañía en la que pasó la friolera de 23 años repletos de éxitos y donde superó sus objetivos 15 años seguidos durante su presidencia, hoy día es miembro de diferentes consejos de administración, Patrono de la Fundación Pfizer, Private Equity,  Asesor y Coach de Directivos… vamos que Emilio es el ejemplo más directo de evolución constante.

Hablamos largo y tendido sobre lo que más sabe: la gestión de talento, dirigir personas e impulsarles más lejos de lo que jamás soñasen juntos. Todo este conocimiento lo ha recopilado en una estupenda lectura, que sin duda va más lejos que una simple referencia. Me atrevo a decir que este libro hace las veces de mentor para cualquier directivo. De una manera muy personal, nos cuenta en “Los retos del directivo actual” su experiencia al frente de uno de los proyectos que sin duda transformaron la sanidad española en la pasada década.

La conversación tuvo lugar en nuestras oficinas de Barcelona, un lugar perfecto para charlar sobre lo que Emilio mejor sabe. Lo que más me sorprendió de su libro fue la manera tan natural de relatar situaciones “teóricas” ilustradas con experiencias personales. Todo con una forma muy fresca de hablar, de referirse a las cosas. Emilio no tiene tapujos y llama a las cosas por su nombre. Creo que eso es parte de su éxito: hablar a las claras, campechano y muy sincero. Sin rodeos. Puede parecer duro, pero os juro que es justo lo contrario. La amabilidad, humildad y simpatía  que refleja en el libro se nota en cada palabra que dice en persona.

los retos del directivo actual
los retos del directivo actual

Tengo la fortuna de conocer a Emilio desde hace muchos años a través de mi padre. Cuando yo era un crío que empezaba en esta industria, se dignó a parar su apretada agenda para comer conmigo en un par de ocasiones. Siempre en su sitio, siempre amable y humilde, incluso con un crío. Recuerdo una frase que me dijo: “no soy quien para dar consejos, de hecho “esto” no lo es.. no me gustan los consejos, pero te diré que algo muy valioso en la vida es respetar tu tiempo y el de los demás”. Algo que con los años me ha valido más que muchos masters. Reconozco que para un chaval de veintipocos impresiona mucho hablar con el presidente de la principal compañía farmacéutica, pero su forma de tratar a la gente hacía que al final dejases de lado tus inseguridades y sacases lo mejor de ti. Creo que esa es la esencia de Emilio.

Hoy tras muchos años, vuelvo a hablar de “trabajo”.. con él. Ya no es presidente. Ya no “manda” y sobre todo, aunque no para, estoy seguro de que vive infinitamente mejor. Su personalidad es la misma; fuerte, amable y humilde. Tras esta conversación que os dejo, quiero remarcar una virtud que muy poca gente puede presumir de tener: coherencia, consistencia. Nunca dijo o hizo nada que no creyese de corazón. Ahora entiendo que los éxitos no se buscan. Son ellos los que te persiguen cuando haces lo que tienes que hacer: tener resultados.

Gracias Emilio por tu inmensa generosidad, por tu gran conocimiento y el inmenso cariño que recibo cada vez que nos vemos.

…sigo

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