¿Compartir salud es saludable?

fefo, ciberfefo, jaalguacil, alguacil, jose antonio alguacil, ilusion, ilusion labs, ilusionlabs Pregunta de oro

¿Que consecuencias tiene “compartir” salud de forma abierta? Si hablamos de privacidad, nos metemos en un terreno peligroso (y a veces ilícito)… pero mas allá de las legalidades, la sobresaturación de datos que tiene o puede tener (y de hecho, tendrá) el profesional sanitario, me hace cuestionar la viabilidad de muchas de las estrategias que planteamos.

No cabe duda de la fascinación (obsesión en algunos casos) con las posibilidades de las estrategias digitales aplicadas al mundo de la salud. No es difícil ver a los incipientes autodenominados gurús del tema “evangelizando” a la plebe. Es evidente que los entornos sociales en el mundo de la salud, lejos de ser un lugar donde “adaptar”, es un espacio donde aprender. La salud es realmente algo que “importa” y preocupa a la mayoría de la población. Las conversaciones sobre salud, significan mucho mas que una influencia, es “la” forma de conocer, evaluar y medir acciones, reacciones y tendencias.

Es un hecho que la necesidad social del ser humano, se está multiplicando hasta límites insospechados gracias a la tecnología. También lo es que esta necesidad, si tiene una base honesta, real, actual y que consiga conectar con el mayor número de personas, sencillamente genera reacciones impresionantes. La paradoja se produce cuando estas mismas reacciones son “medibles”, “dirigidas” y “exitosas”, significan el santo grial de la nueva filosofía marketiniana, mientras que si por el contrario, es natural, espontánea e impulsiva, significa el infierno para los mismos que pregonan sus virtudes.

Paradojas y filosofías a un lado, lo que pretendo exponer hoy es algo en lo que llevamos trabajando mucho tiempo: … tras el social media y sus aburridas, replicadas y anodinas estrategias (exceptuando, claro esta las contadas y brillantes acciones que de cuando en cuando nos dejan los dientes largos)… que es lo siguiente? Muchos hablaran de monitorización, pero creo que esto es tan solo el comienzo hacia lo que realmente cambiará la comunicación en salud: El análisis de grandes volúmenes de datos, el big data. Esta oportunidad nos viene no solo desde la aparente inocencia de la monitorización de las conversaciones online, también del uso e interacción que tenemos con las aplicaciones de salud. Es de todos conocidos la gran cantidad de aplicaciones “zombies” en las app store. Aplicaciones que sencillamente no sirven para nada o no han tenido éxito. Pero cuando estas aplicaciones funcionan (las usamos a diario) son una fuente inagotable de datos valiosos.

Hace tiempo escuché en una conferencia una frase que me condicionó mucho: “o eres dato o pagas”. Con esta frase el Speaker de turno (lo siento no me acuerdo del nombre) lo que venía a decir es que en los entornos digitales, o donas tu identidad, actividad, relaciones… en definitiva privacidad… o pagas por el servicio que te prestan.

Se habla mucho de los modelos de negocio entorno a las redes sociales. No nos cabe en la cabeza como empresas como twiter trumblr o Facebook sean rentables mas allá de su mas que cuestionada publicidad. El tema es que los datos, hoy en día son mas valiosos que los impactos publicitarios.  Y no es para menos, estos patrones nos indican las tendencias e incluso pueden predecir que ocurrirá en mercados concretos. El impulso sobre la privacidad abierta, es una tendencia al alza, no exenta de polémica. Dejar saber a los otros quien eres, tus costumbres, hábitos y entorno, es una costumbre con cierto riesgo personal.  Veamos un ejemplo muy divertido, pero bastante alarmante:

Tras ver el vídeo, me planteo esta pregunta: ¿Es esta la tendencia en el mundo de la Salud? Creo que si. Como dice Jose Carlos Leon en su libro la publicidad me gusta : Existe una regla de oro, sólo una, para conservar la privacidad: “Lo que no quieras que se sepa, no lo cuentes”

El problema se plantea cuando (una vez mas) planteamos estrategias sociales, aplicaciones o comunidades. La donación de datos de forma “desinteresada”, sencillamente me parece peligroso. Imaginemos un escenario: una persona que se cuida, reporta durante años sus hábitos de consumo alimenticios, sus indices de actividad, su tensión arterial y su nivel de glucosa en sangre. Todo esto (en un futuro) lo hace como diversión, como parte de su responsabilidad como individuo. Pero al tiempo, este señor envejece y su actividad diminuye, su tensión aumenta y su alimentación es mas precaria. ¿que consecuencias tiene?… hasta hoy, sencillamente la mala salud. Pero si esta tendencia basada en la ausencia de privacidad en los datos sobre salud aumenta, la situación por ejemplo puede derivar en un aumento (o expulsión) del seguro médico privado, ya que los datos que hace años donó a una inocente app a través de su smartphone, años después fue adquirida por su aseguradora, que hoy en día tiene monitoirzados a una gran cantidad de sus asegurados sin que ellos sean plenamente conscientes.

Vale, este ejemplo a parte de fácilón es muy agorero, pero no deja de ser una posibilidad real. Incluso Virton Cerf , el considerado “padre” de internet y reconvertido en Chief Internet Evangelist en Google (algo así como un promotor o relaciones públicas de alto rango sobre un tema concreto) ha dicho públicamente que“la privacidad en internet podría ser una anomalía” . Vamos todo una declaración de intenciones.

Otro factor a tener en cuenta es la ingente cantidad de datos que de golpe y porrazo tiene que manejar el personal sanitario. De lo complejo que es de por si, su práctica clínica. A lo duro que significa “lidiar” con el Dr. Google… a la creciente (e imparable) marea de datos que no saben ni como manejar y cuando hacerlo. A ese respecto se habló mucho el mes pasado sobre la inactividad comercial de 23andMe (la toda poderosa compañía que realizaba testings genéticos a 99 dólares) a golpe de denuncia de la FDA. En especial me llamó la atención este post, que pone de relieve el conflicto que tiene el personal sanitario en al sobre saturación de datos, mas que con la privacidad (que también)

Con todo esto, donde quiero llegar es a una conclusión tan sencilla como obvia: antes de “hacer” piensa sus consecuencias. Ayudar a un colectivo, tan solo comienza reconociendo y entendiendo sus necesidades. Si hablamos de salud, la privacidad es uno de los pilares mas importantes, por eso (por ejemplo) no me fío de ninguna comunidad de pacientes que no nazca desde una asociación de pacientes, o de una app que no venga autorizada por una sociedad o una marca directamente. Una vez pasado este trámite… ¿Que sentido tiene?… ayuda? aporta?… me temo que ambas preguntas no son las habituales en los despachos de Marketing.

Cuando hablamos de digital, hablamos de prestar un servicio pero esto es algo que a veces se olvida en pro de la promoción. Una pena.. estamos perdiendo una oportunidad de oro en hacer las cosas bien.

…sigo

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